Divorcio con mascotas: qué pasa si no hay acuerdo

En los procesos de separación o divorcio, cada vez es más habitual que surja una cuestión que antes apenas se tenía en cuenta: ¿qué ocurre con las mascotas cuando la pareja se separa? Perros, gatos u otros animales de compañía forman parte del núcleo familiar y, en muchos casos, el vínculo emocional es tan fuerte como el que se tiene con cualquier miembro de la familia. Sin embargo, cuando no existe acuerdo entre las partes, la situación puede complicarse.

En la actualidad, la legislación española reconoce a los animales como seres sintientes, lo que ha cambiado la forma en la que se resuelven estos conflictos. Aun así, cuando no hay consenso, es necesario acudir a criterios legales y, en última instancia, a una decisión judicial. Contar con un abogado especializado en derecho de familia resulta clave para defender la opción más adecuada ante el juez.

divorcios y mascotas

Conflictos habituales en divorcio con mascotas

Cuando una pareja se separa, los desacuerdos sobre la mascota suelen aparecer con más frecuencia de lo que parece. No se trata solo de “quién se queda con el animal”, sino de cómo se organiza su cuidado y bienestar.

Durante décadas, el sistema legal español se olvidó del trato a los animales. Sin embargo, desde la reforma de 2021, el derecho de familia en España ha cambiado. Hoy, las mascotas han dejado de ser «objetos» para ocupar un lugar en la familia. 

1. Las mascotas como seres sintientes

El cambio de paradigma es total gracias a la Ley 17/2021. Antes, si tenías el ticket de compra o el contrato de adopción a tu nombre, el animal era tuyo, punto. Ahora, el Código Civil reconoce a los animales como «seres vivos dotados de sensibilidad». Este reconocimiento no es solo poético; es una instrucción directa para los jueces. Además, con la entrada en vigor de la Ley de Bienestar Animal 7/2023, se refuerza esta protección, obligando a que cualquier decisión judicial priorice la estabilidad y salud del animal por encima de los derechos de propiedad tradicionales. «Los animales son seres vivos dotados de sensibilidad». Esta frase es la piedra angular: si el bienestar del perro exige que se quede con quien no tiene el «chip» a su nombre, la ley así lo ordenará.

2. La «trampa» procesal: El Tribunal Supremo y el factor sorpresa

Según la reciente Sentencia n.º 1015/2024 del Tribunal Supremo (17 de julio), las cuestiones sobre la custodia o los gastos del animal no pueden introducirse como una «novedad» en el juicio. Si quieres reclamar la estancia con tu mascota o una pensión para sus gastos, debes incluirlo desde el primer momento en la demanda o en la contestación. Introducirlo en la vista oral genera lo que llamamos indefensión para la otra parte. En el derecho, como en la vida, las reglas del juego deben estar claras desde el principio; de lo contrario, el juez podría negarse a decidir sobre el animal por una cuestión puramente técnica.

3. El papel no lo es todo: La titularidad dominical vs. el vínculo real

Resulta chocante para muchos descubrir que haber pagado por el animal no otorga un «derecho de propiedad» absoluto en un divorcio. La «titularidad dominical» (quién aparece en los papeles) es hoy un factor secundario. En caso de conflicto, el juez se convierte en un observador de la realidad familiar valorando:
  • Vínculo afectivo: ¿Con quién tiene el animal una relación de apego más sana?
  • Capacidad de cuidado: ¿Quién tiene un horario que le permita pasearlo o un hogar adecuado?
  • Disponibilidad y recursos: ¿Quién ha sido el cuidador principal durante la convivencia?
Es perfectamente posible que el comprador legal pierda la custodia si se demuestra que la otra parte garantiza mejor el bienestar del «ser sintiente».

4. La «pensión» de la mascota: No siempre es un 50/50

El Código Civil permite fijar una contribución económica para los gastos de la mascota (comida, veterinario, seguros, peluquería). Pero ojo: no se trata de dividir la factura por la mitad por sistema. La clave aquí es la proporcionalidad. El juez analizará las necesidades del animal frente a la capacidad económica de cada exmiembro de la pareja. Si uno de los dos tiene ingresos muy superiores, su contribución a la «pensión perruna» podría ser mayor. Es aconsejable detallar estos gastos en el Convenio Regulador con precisión quirúrgica para evitar que una cirugía de urgencia el próximo año se convierta en una nueva batalla judicial.

5. El bienestar de los niños y su «mejor amigo»: Un paquete indivisible.

Los tribunales entienden que los animales son seres sociales y empáticos que sufren la pérdida de sus referentes. Por eso, existe una tendencia judicial lógica: la mascota suele seguir el mismo régimen de visitas que los hijos menores.
Separar a un niño de su perro en medio del trauma de un divorcio es fracturar su ecosistema emocional. Mantenerlos juntos durante los periodos de custodia no solo protege al animal, sino que ofrece una estabilidad vital a los más pequeños de la casa. El perro no es un juguete de los niños, es su apoyo emocional, y la ley ya protege ese vínculo como algo sagrado.

Por eso, siempre que sea posible, se recomienda alcanzar un acuerdo que regule:

  • La convivencia con la mascota.
  • El reparto de gastos.
  • Las responsabilidades de cuidado.

Un acuerdo bien redactado evita problemas futuros y aporta estabilidad tanto a las personas como al propio animal. En Marticorena Abogados, llevamos más de 30 años de experiencia en el sector, asesorando en divorcios, custodias y conflictos familiares en Burgos.

divorcio con mascotas

Decisión judicial sobre los divorcios con mascotas

Cuando no existe acuerdo entre las partes, será un juez quien determine qué ocurre con la mascota. En estos casos, ya no se aplica únicamente un criterio de propiedad, sino que se tiene en cuenta el bienestar del animal.

Entre los factores que suele valorar el juez se encuentran:

  • Quién ha sido el principal responsable del cuidado diario.
  • Quién puede garantizar mejores condiciones de vida.
  • La disponibilidad de tiempo de cada persona.
  • El entorno en el que vivirá la mascota.
  • La existencia de vínculos afectivos.

En algunos casos, el juez puede establecer un sistema similar a la custodia compartida, fijando periodos de convivencia con cada parte. En otros, puede atribuir la convivencia principal a uno de los miembros, regulando visitas o responsabilidades económicas para el otro.

Es importante tener en cuenta que cada caso es diferente, y la decisión siempre se toma en función de las circunstancias concretas.

La importancia del asesoramiento legal en estos casos

Aunque pueda parecer un tema menor frente a otros aspectos del divorcio, la realidad es que los conflictos por mascotas pueden generar situaciones complejas y emocionalmente intensas.

Contar con un abogado especializado en derecho de familia permite:

  • Plantear correctamente el caso desde el inicio.
  • Intentar alcanzar acuerdos que eviten el juicio.
  • Defender los intereses del cliente y el bienestar del animal.
  • Prever problemas futuros y evitarlos.

Además, incluir la regulación de la mascota dentro del convenio regulador es clave para evitar conflictos posteriores.

Experiencia y cercanía en derecho de familia

divorcio con mascotas

En este tipo de situaciones, donde se mezclan aspectos legales y emocionales, es fundamental contar con un despacho con experiencia y sensibilidad.

En Marticorena Abogados, llevamos más de 30 años de experiencia en el sector, asesorando en divorcios, custodias y conflictos familiares en Burgos.

Trabajamos cada caso de forma personalizada, buscando soluciones equilibradas y adaptadas a cada familia, incluyendo aquellos aspectos que hoy en día son cada vez más importantes, como la situación de las mascotas tras una separación.

📍 Calle Vitoria, 4 (Edificio Avenida), Planta 6ª – Oficina 601

📞 947 201 940 | 686 930 580

Si te encuentras en un proceso de separación y no sabes qué hacer con tu mascota, te ayudamos a analizar tu caso y encontrar la mejor solución.

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